Sin querer
Parece consolar el hecho de que todos hayamos vivido algo parecido; que todos en algún momento nos hemos sentido fuera de sitio, que hemos sentido que no nos quieren, que no les apetece vernos. Pero seamos sinceros, no consuela, solo parece que lo hace. Sentirse fuera, rechazado, solitario, a fin de cuentas, no es más que otra herida. Sangrar se vuelve constante en esta vida, dejarse la piel, romperse la voz y los relojes para que el tiempo no pase, dejar que todo siga, dar siempre otra oportunidad, darla hasta perder la cuenta de las veces que te has dejado destrozar.
Llevo muchos años buscando ese espacio de luz, ese abrazo, ese café para dos; en la actualidad las cosas no cambian, me he vuelto a quedar sentada, con un café cargado, con una libreta llena de esperanzas, proyectos e ideas que se quedarán escritas sin llegar a respirar, me he vuelto a quedar en singular. Sin querer pensé que ya no habría más uno y que volvería a ser, rodeada de personas dispuestas a darlo todo por mi. Me equivocaba. La triste realidad es que la historia se repite, otras risas, otras manos, otros nombres pero al final, el mismo corazón parado, en estado crítico. Dispuesto a seguir latiendo ya que reconocerse herido no es su fuerte.
Todos esperamos un final feliz para nuestro/a pequeño/a protagonista pero, a las pruebas me remito, ese atisbo de esperanza se ha esfumado.
C.
Llevo muchos años buscando ese espacio de luz, ese abrazo, ese café para dos; en la actualidad las cosas no cambian, me he vuelto a quedar sentada, con un café cargado, con una libreta llena de esperanzas, proyectos e ideas que se quedarán escritas sin llegar a respirar, me he vuelto a quedar en singular. Sin querer pensé que ya no habría más uno y que volvería a ser, rodeada de personas dispuestas a darlo todo por mi. Me equivocaba. La triste realidad es que la historia se repite, otras risas, otras manos, otros nombres pero al final, el mismo corazón parado, en estado crítico. Dispuesto a seguir latiendo ya que reconocerse herido no es su fuerte.
Todos esperamos un final feliz para nuestro/a pequeño/a protagonista pero, a las pruebas me remito, ese atisbo de esperanza se ha esfumado.
C.
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